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Escuela de las Americas: Sólo cambia el nombre…

25. February 2001

Entrevista con el Padre Roy Bourgeois

El padre Roy Bourgeois fue oficial naval de EE.UU. por cuatro años, incluyendo un año en el Vietnam donde fue condecorado. Despuà©s del servicio militar, ingreso en 1968 al seminario de la orden misionaria de Maryknoll . Fue ordenado sacerdote catà³lico en 1972 y trabajà³ con los pobres en Bolivia por cinco años. En el año 1980 comenzà³ su misià³n en El Salvador donde cuatro religiosas fueron violadas y asesinadas por los soldados entrenados en la Escuela de las Amà©rica. Dos de las monjas eran sus amigas.
KAMARIKUN tuvo la oportunidad de conversar con el Padre Roy Bourgeois que es el fundador y co-director del grupo de derechos humanos “Observadores de la Escuela de las Americas” (SOAW)

KAMARIKUN: ¿Cuándo y por que, nacio el movimiento de los Observadores…?
Padre Bourgeois: Fue el 16 de Noviembre de 1989 despuà©s de otra masacre en El Salvador, esta ves seis sacerdotes jesuitas, una joven madre y su hija de 15 años llamada Celina fueron asesinados y masacrados despuà©s de la medianoche. Esta noticia recorrio todos perià³dicos alrededor del mundo y tambià©n capto la atencià³n de muchos de nuestros parlamentarios en Washington.
Era la à©poca cuando los EE.UU. estaban mandando cerca de un millà³n de dà³lares al dà­a dirigido a los militares de ese pais. Asà­ que enviaron una comisià³n congresional para investigar la masacre de los seis jesuitas y las dos mujeres encabezada por el representante Joseph Moakley. Despuà©s del regreso de la comisià³n publicaron un documento llamado el “Reportà© de Moakley” donde reportaron que aquellos responsables de la masacre fueron entrenados en la Escuela de las Amà©rica operada por el ejercito de EE.UU. en Fort Benning, Georgia.
Durante esa à©poca yo estaba trabajando en el centro Mariknoll de Minesota despuà©s de regresar de la Amà©rica Latina donde habà­a trabajado en Bolivia y en El Salvador por mas de cinco años. Cuando leà­ este reportaje que me llamo la atencià³n me dije: “Esto es serio”. Asà­ que decidà­ ir a Georgia a investigar esta Escuela de las Americas por un par de dà­as. Fui allà­ para observar y tuve la oportunidad de ir al lugar donde todo estos soldados se encontraban.. Vi soldados de El Salvador, Guatemala, Chile y de los otros paà­ses de la Amà©rica Latina. Los vi cuando se estaban preparando para ir a un campo de tiro donde los entrenaban en el uso del fusil M16. Ahà­ fue cuando vi que los soldados estaban siendo entrenados para matar y me di cuenta lo que este entrenamiento significa para la gente pobre de la Amà©rica Latina. Despuà©s de este viaje regrese y encontrà© un pequeño apartamento cerca de la entrada principal de Fort Benning. Esto fue una bendicià³n y llame a este pequeño apartamento “SOAW” (Observadores de la Escuela de las Americas).
Desde allà­ comencà© a invitar amigos de El Salvador, de las comunidades religiosas y a los veteranos de guerra. Despuà©s de una reunià³n de tres dà­as para reflexionar este pequeño grupo de diez comenzà³ un ayuno de solo agua por 35 dà­as. Este ayuno fue nuestra primera demostracià³n a la entrada principal de Fort Benning para llamar la atencià³n sobre esta escuela. Asà­ comenzà³ el movimiento de Observadores de la Escuela de las Americas con un ayuno a la entrada de Fort Benning, Georgia

KAMARIKUN: ¿ Que ocurrià³ despuà©s de esta demostracià³n?
Padre Bourgeois: En el primer aniversario de la masacre de los jesuitas y las dos mujeres en El Salvador hicimos una demostracià³n que nos puso en la cárcel federal por un año y dos meses. En esta demostracià³n ingresamos a los cuarteles de la Escuela de las Americas con fotografà­as de la masacre junto con una carta al Comandante de la escuela pidiendo que se cerrara esta fundamentsalmente por la conexià³n de la escuela con la masacre en El Salvador. Tambià©n traà­amos las fotografà­as de los soldados y sus instructores las cuales cubrimos con nuestra propia sangre. Fuimos arrestados y enviados a prisià³n federal por un año y dos meses. Pero cuando estábamos en prisià³n comenzamos a hablar desde nuestras celdas. Aprendimos que nos pueden mandar a prisià³n pero no pueden silenciar nuestras voces.

KAMARIKUN: ¿Quà© sucedià³ con el movimiento?
Padre Bourgeois: Mientras estábamos en prisià³n otros continuaron las investigaciones y cuando salà­ de la prisià³n retorne a vivir al mismo pequeño apartamento a la entrada de Fort Benning. Basados en la ley de libertad de informacià³n y con reportajes de grupos de derechos humanos comenzamos a descubrir una escuela donde cientos de sus graduados de todos los paà­ses de la Amà©rica Latina estaban conectados a masacres, torturas, violaciones de los pobres y especialmente de aquellos que trabajaban con los pobres.. Encontramos que los blancos eran los activista en derechos humanos, los lideres de la iglesia como el obispo Romero, las cuatro religiosas, los seis jesuitas, los sindicalistas, los profesores y lideres de universidades. Estos antecedentes fueron publicados en el reportaje de las Naciones Unidas sobre la verdad en El Salvador en Marzo de 1993 (UN Truth Comisià³n Report on El Salvador, 1993). Este reportaje que atrajo mucha atencià³n en los medios informativos publico los nombres de los soldados que participaron en las masacres de los de jesuitas, las religiosas y la del obispo Romero.
Lo que encontramos fue que el 73 % de la lista era de soldados graduados en la Escuela de las Amà©ricas. Lo que siguià³ a continuacià³n no fue difà­cil ya que hicimos llegar esta informacià³n de vinculacion de los graduados con las masacres sucedidas, a grupos de iglesias, a las universidades y a grupos pacifistas. Como resultado de estas actividades el movimiento de los Observadores de la Escuela de las Americas fue formado basado en la filosofà­a de la no-violencia y en solidaridad con los pobres que sufren en la Amà©rica Latina.

KAMARIKUN: ¿Cà³mo continuaron el trabajo?
Padre Bourgeois: Comenzamos a documentar las historias como la de Rufina Amaya, la única sobreviviente de El Mezote, donde más de 900 personas fueron masacradas junto con sus tres hijos y su esposo. Comenzamos a tomar la historia de las religiosas, de los jesuitas y de la joven madre y la hija Celina, del obispo Romero y el obispo jesuita Ortilio Grande y muchas otras historias. Tomamos estas historias y se las llevamos a los ciudadanos norteamericanos en el Congreso, en las universidades y centros de paz. Fueron estas historias las que comenzaron a despertar la conciencia de la gente aquà­ en EE.UU. Finalmente podà­amos enseñarle al pueblo norteamericano, que no sabia mucho y no era sofisticado, acerca de la politica exterior en la Amà©rica Latina mirando a travà©s de la Escuela de las Americas. Esta fue la puerta de entrada a la Amà©rica Latina. Era un momento de enseñanza único en nuestra historia. Podà­amos mirar a la Escuela de las Americas y a sus graduados y aprender acerca de la polà­tica exterior de EE.UU. a travà©s de los años en Chile con Pinochet, en Nicaragua con Somoza, en El Salvador durante la guerra civil, en Guatemala comenzando de 1954 cuando la CIA derribo el sistema democrático no solamente allà­ sino a lo largo y ancho de la Amà©rica Latina. Aquà­ tenà­amos una escuela en territorio norteamericano pagada con los impuestos de los ciudadanos entrenando soldados latinoamericanos en combate y enviándolo a sus paà­ses de origen donde defendà­an sistemas que mantienen pequeñas elites poderosas y ricas en el poder cuando el resto continua en la pobreza más atroz. Poco a poco con esta informacià³n comenzà³ una tradicià³n; todos los meses de Noviembre vendrà­amos a Fort Benning, Georgia a conmemorar la masacre de los jesuitas y las dos mujeres en El Salvador para hablar por ellos y mantener vivas sus memorias.
Tambià©n para mantener vivas las memorias del obispo Romero, las cuatro mujeres religiosas y especialmente los pobres que son las victimas de la escuela. Ese primer Noviembre à©ramos 10, el segundo año à©ramos 100, el ano siguiente 300, este pasado Noviembre à©ramos mas de 10000 participantes. Tambià©n se ha transformado en una tradicià³n que despuà©s del servicio conmemorativo cruzamos esta là­nea blanca que han pintado en el camino y entramos a Fort Benning portando ataúdes y cruces con los nombres de las victimas en solidaridad con aquellos que han sido silenciados. Tomamos estos ataúdes y estas cruces y entramos a Fort Benning en un acto de desobediencia civil no violenta y tratamos de hablar por las victimas.
Las autoridades dicen que estamos violando la ley cuando lo hacemos pero nosotros decimos por supuesto que hay una ley más alta que dice “no matar”, una ley que dice que nosotros debemos estar en solidaridad con nuestras hermanas y hermanos en la Amà©rica Latina.
Por esta accià³n 50 de nosotros hemos servido colectivamente mas de 30 años de prisià³n federal cuando los asesinos consiguen impunidad y nadie los puede tocar en Chile o en El Salvador donde ninguno de los que mato a los jesuitas y a las mujeres a servido un dà­a en prisià³n. Ese es el poder de los militares en la Amà©rica Latina. Pero debo decir que finalmente esta Escuela de las Americas se compenetro en las conciencias de mucha gente y un movimiento florecià³ formado por miles de estudiantes, profesores, veteranos, sacerdotes y religiosas. Muchos de ellos trabajaron en la Amà©rica Latina con los pobres y vieron las atrocidades cometidas por los militares.

KAMARIKUN: ¿Es esta la razà³n del cambio de nombre de la escuela?
Padre Bourgeois: Si, frente a este gran movimiento el Pentágono se vio forzado a cambiar el nombre de la escuela para controlar el daño de la mala reputacià³n. Pero nadie ha sido engañado por el cambio de nombre. Para nosotros es importante seguir adelante en solidaridad con nuestras hermanas y hermanos de la Amà©rica Latina y cerrar no solo esta escuela de nombre nuevo que sigue siendo la misma escuela de asesinos sino que cambiar la polà­tica exterior de EE.UU. que ha hecho daños terribles a los pueblos de Latinoamà©rica.
En el siglo XVI los conquistadores españoles llegaron a la Amà©rica Latina y explotaron a la gente. Hoy los nuevos conquistadores están llegando de EE.UU. Estamos allà­ como los primeros conquistadores para enriquecernos, para explotar los recursos de los paà­ses, para explotar la mano de obra barata para enriquecer a las multinacionales.
Esta escuela es muy importante para los nuevos conquistadores ya que les proporciona la fuerza bruta de los hombres con los fusiles. Lo que ha sucedido en Chile o El Salvador no lo hubiesen podido hacer sin esos hombres con fusiles que fueron entrenados en la Escuela de las Americas para mantener la oligarquà­a criolla y la del imperio. Lo que es extraordinario hoy es ver tanta gente en los EE.UU. trabajando en solidaridad y comenzando a educarse y adquirir conciencia de los problemas de la Amà©rica Latina.

KAMARIKUN: ¿Quà© piensa Padre Bourgeois de lo que algunos mantienen de que los religiosos no deberà­an envolverse en asuntos polà­ticos?
Padre Bourgeois: En primer lugar este es un asunto moral. Estamos hablando de hambre, muerte, miseria, violencia y yo lo digo en mis discursos cuando visito universidades, grupos religiosos y centros de paz.
El punto de partida no es la Escuela de las Americas en Fort Benning, Georgia sino la realidad de la Amà©rica Latina donde la mayorà­a de nuestras hermanas y hermanos están luchando para sobrevivir al borde del precipicio, muriendo antes de tiempo, sin salarios justos por su trabajo, sin viviendas, sin agua corriente, sin escuelas para los niños, sin hospitales que atiendan a sus niños cuando se enferman, sin medicinas con mortalidades infantil horrorosas.
Esto quiero decir es un pecado, es un pecado contra Dios y un pecado contra la Humanidad. Mas aun, querrà­a decir que al centro de este problema esta la administracià³n irresponsable de la creacià³n de Dios. Como sacerdote yo digo que el Dios que nos ama nos ha dado la madre tierra en cada paà­s de la Amà©rica Latina con suficientes recursos como para que cada uno pueda vivir bien y en paz. Pero lo que ha ocurrido es que lo que ha sido puesto a disposicià³n de todos esta ahora en las manos de unos pocos en lo que llamamos administracià³n irresponsable de la creacià³n de Dios. Yo como sacerdote debo de hacer frente a estos problemas de violencia y avaricia que condena a una vida de pobreza y miseria a los llamados por Dios a vivir una vida prospera y feliz. En mi fe, si somos gente de fe, al centro de esa fe esta la justicia de un Dios que nos ama que nos invita, que nos solicita un mundo sin esta pobreza, sin este sufrimiento y sin estas muertes.

KAMARIKUN: ¿ Padre Roy desearà­a enviar un mensaje al pueblo chileno?
Padre Roy Borgeois: En primer lugar yo estoy muy agradecido al pueblo chileno por la inspiracià³n que nos ha dado. Nosotros del pueblo norteamericano hemos necesitado la inspiracià³n de los mártires del pueblo chileno. Recuerdo cuando trabajaba en Bolivia y supimos de la muerte del presidente Salvador Allende. Recuerdo la pena intensa de ver a mi paà­s con Henry Kissinger trabajando à­ntimamente con los militares en Chile. Pero tambià©n me di cuenta del valor de tantos en Chile comenzando por el presidente que digo no a los militares. Es el pueblo chileno que nos da animo e inspiracià³n para usar nuestras voces aquà­ en EE.UU. Nosotros podemos mirar a Chile y ver lo que nuestro paà­s ha hecho y eso nos entristece pero debemos seguir adelante en el nombre de tantos mártires.
Nosotros aprendimos de ustedes cuando estaban batallando por la justicia y estamos agradecidos al pueblo chileno que nos da poder para hacer lo que hacemos en EE.UU.
Estamos descubriendo en EE.UU. por primera ves que tenemos una voz y que debemos utilizar esta voz para hablar por los pobres, los explotados y aquellos que han perdido sus voces. El obispo Romero lo dijo tan bien: “Los que puedan hablar, hablen por los sin voz”Este movimiento con raà­ces de no-violencia tiene que estar lleno de esperanza y tambià©n tiene que estar lleno de alegrà­a. No podemos dejar que el odio nos domine. La alegrà­a debe permanecer con nosotros mientras trabajamos juntos por la justicia y la paz.

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