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México: Civilismo contestatario

28. March 2001

Mà©xico, 27/03/01

de Alberto Hà­jar

Un muy querido compañero comunista de Italia, llama civilismo antagà³nico a toda esa masa capaz de protestar y movilizarse en jornadas heroicas por causas justas, hasta el là­mite de la propuesta para remediarlas. Este là­mite es terrible porque reduce las movilizaciones a pruebas de la democracia de los gobiernos contra los que protestan. Como en ocasiones sufren represiones violentas de parte de policà­as y grupos paramilitares esto satisface a los organizadores porque a su vez prueba el odio del sistema y alimenta la siguiente jornada de protesta.
Nada de esto sugiere repudiar las movilizaciones de masas, pero exige ir más allá de la protesta y la movilizacià³n, más allá de las reuniones y asambleas donde sà³lo se permite detallar el llamado, en el habla mexicana, Plan de Accià³n, esto es, quià©n hace la manta, quià©n lleva el agua, quià©n será orador, seguridad o prensa. Todo es importante, tanto que la Marcha Zapatista ha dado frutos parlamentarios histà³ricos.
Para avanzar es urgente hacer la crà­tica del civilismo contestatario. La puesta en crisis empieza por la paradoja de la movilizacià³n que desmoviliza. Los miles de asistentes a mà­tines, plantones y marchas, regresan a sus trabajos remunerados, a sus hogares, en fin, al seno de la familia, la propiedad privada y el estado. Ya vivieron la catarsis hasta las lágrimas de emocià³n, hasta el repudio al mal gobierno, hasta el grito a favor de los pobres y explotados. Ya cumplieron.
Por esto importa la precisià³n del EZLN, por voz de Marcos, en el Centro Histà³rico de Mà©xico cuando afirmà³ no llegar a dar à³rdenes ni orientaciones, sino a buscar solidaridad con su causa. De aquà­ puede seguirse la necesidad de tomar nota y ejemplo de lo hecho por el EZLN desde 1994 y hasta ahora, para aplicarlo como leccià³n para otras causas.
Lo hecho se resume en la declaracià³n de guerra transformada en declaracià³n de paz gracias a la eficacia del discurso deliberadamente paradà³jico de Marcos: levantamos las armas para no usarlas. De la proclamacià³n de leyes de guerra y para los pueblos liberados, del proyecto de nuevo paà­s sintetizado en once puntos estratà©gicos dados a conocer por El Despertador Mexicano de diciembre de 1993, todo ha quedado en la defensa de un proyecto de Ley con el derecho a plantearlo en el pleno de la Cámara de Diputados.
En la marcha desde Chiapas, se mantuvo la exclusividad de las demandas del EZLN por la libertad de sus presos, por la desmilitarizacià³n de su regià³n, por la aprobacià³n de su Ley acordada con la COCOPA. Apenas algunas menciones al pasado prezapatista para entendimiento de los militantes de entonces, rompieron el borrà³n y cuenta nueva caracterà­stico del EZLN: la mencià³n a la familia Glockner en Puebla, al comandante Pedro caà­do en Ocosingo en enero de 1994. Importantes resultà³ el forzado paso por Iguala para reconocer a las organizaciones revolucionarias de Guerrero su solidaridad y apoyo: EPR, ERPI, FARP. Pero hasta ahà­, nada sobre los aumentos a energà©ticos contra el pueblo, nada sobre la economà­a polà­tica fiscal antipopular, nada sobre el NAFTA (TLC) que tan importante fuera en su inicio en el mismo enero de 1994, nada de la golpiza a los civilistas contestatarios en Cancún durante el Foro Econà³mico reunido ahà­, nada sobre la militarizacià³n y los presos polà­ticos en Oaxaca, en plantà³n frente a la Cámara de Diputados durante la estancia del EZLN en el Distrito Federal. Apenas el repudio no explicado al Plan Puebla-Panamá tan importantes para reorganizar Centroamà©rica, unirse al Plan Colombia y empezar el canal seco desde Veracruz hasta Oaxaca en sustitucià³n del Canal de Panamá y el Comando Sur Yanqui.
Ya fuimos a los mà­tines, ya estuvimos en las movilizaciones, ya cooperamos con el EZLN, ya los aplaudimos, ya nos emocionamos, ya aprendimos. Ahora construimos lo necesario: el poder popular.

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