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Cambia la posición mexicana frente a Cuba?

22. April 2001

Breve comentario

por Dr. Mario Rivera Ortiz

El gobierno mexicano del presidente Vicente Fox se abstuvo de votar en Ginebra el dictamen contra Cuba elaborado por encargo del gobierno estadounidense, presentado ante la Comisià³n de Derechos Humanos de Naciones Unidas por los diplomáticos checoslovacos. Al explicar su negativa a favor del resolutivo que condena a Cuba el gobierno mexicano argumentà³ que “debe favorecerse un tratamiento equilibrado y contextualizado sobre bases objetivas y no selectivas…porque el texto negociado es selectivo, sesgado, politizado y de doble rasero, al no tomar en cuenta, por ejemplo, un entorno que ha conducido al aislamiento del paà­s.” Si hasta aquà­ hubiera quedado la explicacià³n mexicana hubiese quedado en tà©rminos aceptables.
No obstante, cuando el gobierno mexicano trata de justificar por quà© no votà³ en contra de la propuesta checa expresa su “preocupacià³n” por la situacià³n que priva en Cuba con respecto a los derechos humanos debido a que “Mà©xico no ha podido formarse una opinià³n propia… ni contà³ con la cooperacià³n del gobierno cubano para ese fin, a pesar de que se le solicità³ reiteradamente”, lo que lo obligà³ “a recurrir a foros internacionales calificados, como la CIDH, y a Organizaciones No Gubernamentales respetadas y reconocidas…”
El gobierno de Vicente Fox no sà³lo manifestà³ su “preocupacià³n” por la defensa extraterritorial de los derechos humanos por ser “valores absolutos y universales”, sino que pasà³ al ataque frontal contra Cuba, cuando en su declaracià³n de Ginebra hizo suyas todo tipo de acusaciones anticubanas formuladas en diversas partes del mundo por organizaciones de dudosa honestidad, caracterizadas por su adhesià³n sistemática a los intereses fundamentales de las grandes potencias imperialistas. En efecto, el gobierno Mexicano se abstuvo en la votacià³n referida, pero en la declaracià³n adjunta suscribià³ un artero ataque al pueblo cubano afirmando, sin prueba alguna, lo que querà­a que dijese el gobierno de Bush. No casualmente el senador estadounidense Jesse Helms y algunos de sus colegas, tradicionales y acà©rrimos enemigos de la Revolucià³n Cubana, expresaron durante su reciente visita a Mà©xico, “su respeto” y su beneplácito por la posicià³n mexicana.
Se dijo que dicha posicià³n se produjo sin ninguna presià³n de por medio, pero nosotros no lo creemos; podemos asegurar que la presià³n de el gobierno de EU fue brutal y que el texto que leyà³ la embajadora Acosta en Ginebra fue negociado con antelacià³n en Washington; pero no sà³lo esto, sino que hay, además, un elemento fundamental en su contenido: el mal disimulado odio de clase, antisocialista, de la oligarquà­a mexicana gobernante y de algunos de sus intelectuales. No hay que chuparse el dedo.
De todas formas la tal declaracià³n, por lo tanto, no representa de ninguna manera el sentimiento de los trabajadores y pueblo mexicanos, que en carne propia saben, desde hace muchos años, lo que es la violacià³n sistemática de los derechos humanos y conocen muy de cerca, la vida ejemplar del hermano pueblo cubano y de su gobierno revolucionario.

Mà©xico DF. 18.04.01

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