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Argentina: Apuntes para la discusión entre los militantes

31. December 2001

27.12.01, Osvaldo González (Coordinadora contra la Represià³n Policial e Institucional)

Análisis de las jornadas del 19 y 20, el nuevo gobierno, sus proyectos y la derivacià³n de la crisis en nuevas circunstancias.
Propuesta de tareas para los revolucionarios.

1) En continuidad directa con los cortes de ruta de los desocupados, las puebladas en las provincias y el despertar polà­tico de importantes sectores de la juventud estudiantil y barrial en los últimos años. En conexià³n natural y absoluta con la là­nea del rechazo electoral de millones de ciudadanos en las elecciones del 14 de Octubre pasado, se produjo un hecho que aunque esperado llegà³ de forma espectacular y por lo tanto sorprendente: la movilizacià³n popular, de fuerte contenido insurrecional, del 19 y 20 de Diciembre en las más grandes ciudades del paà­s y en el centro de Bs. As. Levantamiento polà­tico indudable, para precipitar un hecho largamente anunciado y preparado: la caà­da del presidente Fernando De la Rua del poder y su equipo.

2) Gobierno que cayà³ en solo 2 años de vida, hundido ,junto a la efà­mera Alianza, en el desprestigio popular generalizado y el aislamiento polà­tico. Derivaciones de encarar la crisis de la economà­a subordinado al sector del capital financiero, a las empresas privatizadas y los monopolios de fuerte acumulacià³n, contrariamente a lo prometido en la campaña electoral por la que llegà³ al gobierno. Atornillado por aquellos, se ubico en plena crisis del final de una à©poca de la economà­a capitalista recibiendo los choques de un sector de la burguesà­a alineado tras la UIA, apoyado por las burocracias sindicales y gran parte del Partido Justicialista y abandonado en los últimos tramos por su único sostà©n: la Casa Blanca.

3) Más allá de las derivaciones que se producirán en el futuro en la conciencia de nuestro pueblo, con este hecho de tamaña magnitud movilizadora, es innegable que el mismo fue utilizado en lo inmediato tras el objetivo del reemplazo del Gobierno de la Alianza, por nada menos que uno del PJ. Cuyas figuras principales son responsables de los planes de entrega del paà­s al imperialismo en toda la dà©cada anterior y de la continuidad aliancista que sostuvieron tras los apoyos a las leyes parlamentarias y desde las provincias que gobiernan.

4) Una masiva, valiente, decidida movilizacià³n y un duro enfrentamiento con el aparato represivo del estado, que dejà³ un saldo de 30 luchadores asesinados, sirvià³ para los intereses de un sector burguà©s tanto o más reaccionario que el anterior (es necesario no entrar ni por un momento en la engañosa “independencia nacional” de la medida de “suspensià³n” de una deuda que no se podà­a pagar y que el imperialismo y el FMI lo recomendaban desde hace rato o en la demagogia de medidas populistas y “democráticas” que lanza Rodrà­guez Saa para quià©n le quiera creer). Tal contraste, solo se explica por el hecho que, los trabajadores y las organizaciones combativas y de luchadores, por varias razones, no han podido en dà©cadas, resolver, superando el control polà­tico que sobre las trabajadores sindicalizados lleva a cabo una burocracia que sostiene, como orientacià³n polà­tica, a uno u otro sector de la burguesà­a.

5) En este punto solo basta ver que los trabajadores con trabajo que participaron en la irrupcià³n de masas del 19 y 20 de diciembre, lo hicieron por si mismos, de manera personal, sin poner en movimiento la organizacià³n que le permitirà­a su poderosa concentracià³n social y sin, además, el manejo insurreccional de las palancas de la produccià³n y las comunicaciones. El paro decretado por la CGT, fue llevado a cabo despuà©s que los acontecimientos habà­an finalizado, el viernes 21 y a simple efecto simbà³lico de apoyo al comienzo de la asuncià³n Justicialista.
En la falta de participacià³n y protagonismo movilizado, de la clase trabajadora, organizada con objetivos propios, hay que ver el motivo de la utilizacià³n polà­tica de una gran lucha por la “demagogia populista” reaccionaria, conservadora y pro yanqui que asumià³.

6) La CTA era imposible que se convirtiera en un eje de nucleamiento de una lucha como la del 19 y 20 toda vez que habà­a elegido, ahora con programa y propuesta puntual, “resolver” los problemas de los trabajadores y desocupados sin luchar. La semana anterior estuvo dedicada a juntar firmas para una “consulta popular” y reclamar al Parlamento (instrumento visiblemente repudiado e inconsiderado por el levantamiento popular) que redistribuya las ganancias de los empresarios que lo controlan y coimean, para que voten a favor de un subsidio de “trabajo y formacià³n” para los desocupados. Falso el proyecto y falsa la confianza en la democracia burguesa, que demostrà³ ser lo que es en esta à©poca de crisis: represià³n, 5000 detenidos, 30 muertos y recambio de un reaccionario inmà³vil por uno activo, “zarpado” de demagogia, autoritarismo y proyectos antiobreros.

7) Los saqueos a pequeños negocios de los barrios, la participacià³n de “servicios” y grupos de la derecha fascista que pudieron intervenir mezclados entre algunos sectores en la periferia y aún en el centro porteño, distorsionando y promoviendo descontrol y desorganizacià³n, solo muestran una fase de la irrupcià³n masiva en la Argentina: la que se desarrolla sin la organizacià³n y la hegemonà­a de organizaciones polà­ticas revolucionarias de trabajadores.
La participacià³n de la clase media en la concentracià³n en Plaza de Mayo y en los cacerolazos no es más que su rechazo a un gobierno al que apostà³ hace un par de años y una vuelta más de tuerca a sus ambigüedades y desesperaciones por su situacià³n intermedia en la crisis, que de momento, le ha vuelto a inspirar una relativa confianza en los seguidores de Menem que acaban de llegar al gobierno

8) Las organizaciones de desocupados que habà­an dado el punta pià© inicial a la movilizacià³n con el reclamo de bolsas de comida en los grandes supermercados la semana anterior al estallido, no pudieron, por el divisionismo y los objetivos de sobrevivencia propios de organizaciones sociales, darle un encauzamiento y un objetivo polà­tico propio a la movilizacià³n; máxime cuando los “autodesignados” jefes de la llamada “Asamblea Nacional Piquetera”, se asomaron solo para acusar a los saqueos de estar instigados por “servicios” y “terroristas” y más tarde para saludar al nuevo presidente en la casa Rosada.

9) El apego de años de la izquierda a la agenda electoral, la tenà­a ya separada de los sectores protagonistas de las jornadas del 19 y 20.Algunos grupos de ella trabajaron en las últimas semanas detrás de la impotente propuesta de “consulta popular” de un sector de la burguesà­a y la centroizquierda que se encarna en el CTA, el Frente contra la Pobreza, lo que queda del Frepaso, el ARI de Elisa Carrià³ y el Polo Social del cura Farinello, todos desdibujados de las movilizaciones del 19 y 20.
Peor aún, desde hace meses que muchos grupos de izquierda no han hecho más que repetir sin diferenciarse, esperando de forma espontaneista la explosià³n, la propuesta del PJ de “renuncia de De la Rua” a la que solo agregaron la incomprensible (sin derrota de los partidos del imperialismo) “Asamblea Constituyente” y agregándole un pedido inútil y contrahecho a la burocracia sindical: “paro general”.
Tal es la subordinacià³n a la institucionalidad del Estado de la burguesà­a de estos sectores que ante el anuncio de futuras elecciones presidenciales en tres meses y antes que los propios partidos del capital hayan lanzado las propuestas de candidatos ya están los pequeños partidos de izquierda lanzados a la carrera. Sin ver (ni siquiera considerar) que- por el no voto y voto rechazo de Octubre y de las movilizaciones de Diciembre- repudiar el fraude del recambio y el nuevo Gobierno de los amigos de Carlos Menem y defender aquellos hechos y su significado polà­tico, no es ni más ni menos que deslegitimar las elecciones, los candidatos y los partidos con un rotundo y masivo rechazo en las elecciones de Marzo, impulsando la construccià³n de organizaciones de poder popular y una herramienta polà­tica de masas, de lucha, protagonismo y confrontacià³n de los trabajadores y el pueblo con el imperialismo y el capital.

10) Las promesas a los desocupados y la puesta en marcha de algunas medidas solicitadas por la burocracia sindical, como la posible anulacià³n de la rebaja salarial del 13% , el salario mà­nimo de 450 $ y la propuesta de derogacià³n de la ley de Reforma Laboral, votada con pago de coimas por los senadores, tienen el propà³sito de abrir una brecha de demagogia y maniobra ante las movilizaciones recientes. Demagogia, porque muchas de ellas son solo promesas ” que hay que esperar con paciencia” , según el nuevo presidente. Maniobra, porque los aumentos salariales serán licuados por la futura devaluacià³n o la emisià³n de una tercera moneda, los Argentinos, que nacerán fuertemente debilitados por su inconvertibilidad. Hasta acá, sin tener en cuenta los aumentos de precios puestos en marcha ya en los supermercados, que remarcan disparados por el hecho que no hay dà³lares en los bancos y en el mercado negro están a 1,40 $. Cualquiera sean las medidas inmediatas, el plan del gobierno, como los sectores de la burguesà­a que lo sustentan junto al imperialismo, es apelar a una baja salarà­al sustancial y drástica, và­a devaluacià³n del peso o 3…º moneda, que coloque a los salarios “competitivos” en dà³lares con los más bajos del mundo; cuestià³n que permita poner en marcha inversiones de obras de infraestructura y mercancà­as de exportacià³n. Pero, sin duda, las medidas a ponerse en práctica llevarán a nuevos choques entre los sectores del capital que dirimirán su futura ubicacià³n en un nuevo proyecto de acumulacià³n que coloca a la Argentina como un “conejito de indias” en la salida de los planes llamados “neoliberales” y en nuevos proyectos de acumulacià³n sobre salarios de tipo “malasiano”.

11) La crisis polà­tica tiene toda su hondura en la desaparicià³n de la Alianza y la UCR del futuro polà­tico, despuà©s de la caà­da de De la Rua y encuentra su continuacià³n en el carácter virulento que asumirá la crisis y el choque entre los distintos candidatos del PJ para las elecciones de marzo, que no conseguirá amenguar la existencia de la Ley de Lemas votada con tanto apuro como el nuevo presidente. Personaje que agregará un factor adicional a la crisis polà­tica al inspirar un choque con todos los candidatos justicialistas por su deseo indisimulado de continuidad en el poder.
Pero relacionado con la crisis polà­tica, uno de los factores más notables es la borrada del centroizquierda, del ARI de Elisa Carrià³ y del Frente contra la Pobreza, con eje en CTA en la movilizacià³n contra el Gobierno de De la Rua, que los coloca, desde ahora, muy debilitados en la lucha ante el “populismo reaccionario”.

12) El desinfle del centroizquierda no da la posibilidad a la izquierda parlamentaria para derrotar electoralmente al PJ en la prà³ximas elecciones, como candorosamente presienten y lo anuncian. La jugada del imperialismo y la burguesà­a para organizar un nuevo proyecto de explotacià³n a fondo y acumulacià³n no puede permitir una oposicià³n institucional de ese carácter. Es altamente improbable que tal circunstancia pueda desarrollarse (en las condiciones polà­ticas actuales) dentro del Estado imperialista y utilizando sus medios de comunicacià³n (es claro que esa izquierda no está en condiciones, en esta fase histà³rica de desarrollarse impulsando y encabezando las prà³ximas luchas y movilizaciones).
Por lo tanto, el choque entre lo que será el prà³ximo gobierno del peronismo, que tendrá carácter reaccionario como el de Carlos Menem y represivo como el de Isabel Martà­nez de Perà³n con apelacià³n a mà©todos de guerra terrorista, los que ya conoce desde la dà©cada del 70 con la Triple A ( a esto lo decimos no para sembrar “catastrofismo”, sino como conclusià³n y derivado inevitable de la crisis y las respuestas populares), será posible solamente desde una organizacià³n extraparlamentaria de masas que podrá crecer a partir de los acontecimientos del no voto y voto protesta del 14 de Octubre y la irrupcià³n del 19 y 20 de diciembre; sobre los principios de la autonomà­a de las organizaciones sociales y de los trabajadores, la independencia polà­tica de la burguesà­a y la lucha y la confrontacià³n a muerte contra el imperialismo y sus mercenarios.

13) Los acontecimientos del 19 y 20 de Diciembre, no son como puede llegar a pensarse, con cierto impresionismo, un cambio en la correlacià³n de fuerzas de las clases a favor de los trabajadores, la prueba contundente es el gobierno que asumià³. Si, es seguro, los hechos influirán de manera importante en la conciencia de los desocupados, la juventud, la clase media golpeada, y los trabajadores con trabajo e incidirán sobre la vanguardia de luchadores y en las nuevas organizaciones a las que el análisis y las conclusiones de los hechos sucedidos, darán lugar y promoverán.
Este derrotero abre para el futuro desenvolvimiento de la crisis (que atacará fuertemente al salario y a las condiciones de trabajo de los explotados) lo que Lenin al analizar los hechos que determinan una situacià³n revolucionaria (“La bancarrota de la 2…º Internacional”) denomina “un hecho histà³rico independiente” que produce un punto de inflexià³n y transforma la crisis en una crisis revolucionaria.

14) Para que tal situacià³n sea un pronà³stico fundado hace falta un hecho: que intervengan los explotados como clase organizada de forma independiente de las salidas burguesas; poniendo en el tapete una desicià³n y una propuesta propia de los trabajadores y los oprimidos, alternativo al de las clases opresoras.
Este es un pronà³stico posible analizado desde la crisis econà³mica del capital en Argentina y del intento del imperialismo y la burguesà­a de salir de ella sobre las espaldas de los trabajadores y la derivacià³n inevitable de los sucesos del voto rechazo y de las jornadas del 19 y el 20 de diciembre.
Para preparar el triunfo del poder de los trabajadores y el pueblo, las tareas de los revolucionarios son en dos planos simultáneos: la unidad social y polà­tica de los trabajadores independiente de las burocracias y los polà­ticos capitalistas y la reconstruccià³n de la fuerzas verdaderamente revolucionarias y socialistas que ha dejado expuesta el balance polà­tico de las organizaciones de izquierda en el presente.

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